Santo Domingo, una ciudad imposible para las personas discapacitadas

SANTO DOMINGO, RD.- Desplazarse por Santo Domingo resulta caótico para cualquier persona, pero para alguien con una discapacidad representa un drama que le prohíbe acceder a las diferentes zonas de la capital dominicana, limita el desarrollo de sus habilidades y le impide llevar una vida normal.

La odisea a la que cada día se enfrentan en esta ciudad las personas con alguna condición especial es descrita por Colney Grace Reyes Pérez, de 20 años.

Esta estudiante de Ingeniería Comercial se desplaza en una silla de ruedas como resultado de una malformación congénita, y su experiencia al enfrentar las limitantes de vivir en Santo Domingo: “Ha sido muy difícil”.

Todo empeoró cuando ingresó a la universidad, pues tiene clases hasta en el cuarto piso y al no haber un ascensor, debe subir gateando, mientras uno de sus compañeros le lleva su silla de ruedas.

Colney Grace Reyes Pérez, una joven de 20 años que se desplaza en silla de ruedas, contó que en los medios de transporte y universidades hay limitantes (Listín Diario).

En la escuela Reyes Pérez no tuvo muchos problemas. Todas sus clases eran en una primera planta y estudió todos esos años en el mismo colegio; pero en la universidad se ve enfrentada a muchos retos, porque la infraestructura es poco adecuada para personas que viven con alguna discapacidad.

“En la universidad me facilitan el cambio de mis secciones a la primera planta, pero esas aulas son escasas y en lo que hacen los cambios tengo que subir hasta cuatro pisos. Así que constantemente me enfrento a muchos retos”, dice.

Problemas al caminar y transportarse

Expresa que “la mayoría de las calles e infraestructuras no están adaptadas para las personas con discapacidad, y para los que no tienen vehículo la situación es mucho más difícil”.

“En mi caso la silla no puede ir en carros públicos a menos de que pague todos los asientos traseros, y en pocas guaguas cabe mi silla porque los choferes aprovechan cada mínimo espacio para poner nuevo asiento”, relata.

Precisa que en los vehículos de transporte público debe pagar un pasaje extra para la silla, y los únicos casos “relativamente cómodos” son las guaguas de la OMSA y el Metro de Santo Domingo, porque les reservan un espacio.

“A pesar de eso, he tenido que soportar que choferes me nieguen el acceso porque no montan sillas de ruedas, además de que si no eres hábil para subirte, no puedes usar el transporte”, asegura.

Al referirse al Metro, lamenta que la mayoría de los ascensores y escaleras eléctricas están dañadas.

Para Reyes Pérez en todos los casos “es muy difícil transportarse en Santo Domingo por mi condición especial, pues cualquier lugar representa un reto que hay que enfrentar”.

Una situación difícil que tuvo que enfrentar fue cuando iba en una guagua y todos la miraban mal y hacían comentarios desagradables respecto a su silla de ruedas, mostrándose descontentos por el espacio que ocupaba.

“No me quedó otra opción que ignorarlos. Pero son situaciones que hacen que cualquier persona se sienta mal y discriminada”, dice.

Para el arquitecto Marcos Blonda, la ciudad de Santo Domingo no está preparada en lo absoluto para que las personas con discapacidad se puedan desplazar sin percances.

“Nuestras aceras y calles no poseen las condiciones necesarias para que una persona discapacitada pueda desplazarse correctamente sin tener inconvenientes durante ese proceso”, expresa. [Listín Diario]