Las víctimas dominicanas del 9/11

NUEVA YORK.- La comunidad dominicana fue la que entre todos los hispanos muertos bajo el ataque terrorista del 11 de septiembre del 2001, aportó la mayor cuota de sangre.

Según las cifras oficiales, 25 dominicanos y dominicanas fueron identificados, aunque cálculos independientes hablan hasta de 43.

De los fallecidos 18 eran colombianos, 13 de Ecuador, 6 de Cuba, 4 argentinos, 1 de Chile, 15 mexicanos, 7 haitianos y otros originarios de El Salvador, Honduras, Jamaica, Perú, Venezuela, Paraguay y Guyana.

El Departamento de Salud y la Oficina del Médico Forense dijeron en su momento que el total de latinos muertos y/o desaparecidos fue de 247, representando el 9% de las víctimas. En la casilla de “otros” el número de muertos es de 143.

Nombres e historias

Entre los dominicanos estaba el financista de 35 años de edad Pedro Francisco Checo (Frankie), quien laboraba en el piso 96 de la torre Norte. Su cadáver jamás fue hallado y sus padres -Juan y María Checo – mantienen la esperanza de que algún día, su hijo vuelva al hogar donde lo siguen esperando.

Checo, se desempeñaba como especialista en inversiones fiduciarias en una de las más importantes empresas del ramo con oficinas en el Centro Mundial del Comercio (WTC, siglas en inglés). Olga García, una estudiante de 25 años.

Aunque las autoridades dominicanas nunca se preocuparon por mantener un listado oficial con los nombres y datos biográficos de las víctimas, incluyendo que en el Consulado General de Nueva York, ni siquiera se maneja información al respecto, una investigación de este reportero consiguió que algunas instituciones estadounidense mantienen memoriales virtuales en los que, con fotografías, se destacan parte de las identidades de los criollos y criollas fallecidos.

Entre esos nombres figuran también Francisco Bourdier, Manuel Gregorio Chávez, Victorio Alvarez Brito, Alejandro Castaños, José Ramón Castro, Juan Pablo Alvarez, Jaime Concepción, José Espinal, Henry Fernández, Marilyn García, Lilian Cáceres, Arcelia Castillo, Nestor Chevalier, Alejandro Cordero, John Robert Cruz y María García. Marilyn, aspiraba a graduarse de abogada porque según su madre, Carmen García, amaba la justicia. Tenía 21 años. Sus restos tampoco fueron hallados entre las víctimas.

Algunos de los muertos cuyos cadáveres fueron entregados a sus familiares, fueron sepultados en la República Dominicana como es el caso de José Nicolás de Peña, enterrado en el cementerio municipal de Santiago de los Caballeros. Peña tenía 42 años de edad y trabajaba en el lujoso restaurante “Windows in the World” junto a su hermano Juan Rodríguez.

Dejó a su madre Pura Rodríguez que actualmente vive en Lawrence (Massachussets) y a sus hijos Edwin y Nicole quienes tienen ahora 12 y 7 años. Estaba casado con Máxima Peña quien se volvió a casar y vive en Rhode Island. Por su parte Chávez, llegó a Estados Unidos en 1992 y trabajaba como camarero en el mismo restaurante. Tenía 52 años y su cadáver tampoco apareció entre los escombros. Su cuñada Rita Peña dice que lo más doloroso es que no hay una tumba donde rezarle ni ponerle flores y velones.

Estaba casado con Hilda Chávez con quien procreó a su único hijo Raúl que tiene ahora 22 años y se graduó de licenciado en contabilidad, residiendo actualmente en Santiago de los Caballeros. El restaurante, uno de los más famosos del mundo, estaba situado en el piso 106 de la torre Norte.

Las autoridades federales y locales cuantificaron las víctimas fatales del atentado en un total de 2,973 en un primer momento, y en alrededor de 3,000 posteriormente. Entre los muertos hubo 343 bomberos, 23 policías de la ciudad y 37 agentes de la Autoridad de Puertos de Nueva York y New Jersey. [Diario Libre]

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