Filadelfia, el lugar donde se inventó el chicle


Fuente Externa

El chicle es desde hace mucho tiempo una de las golosinas más consumidas en el mundo entero, no solo por niños y adolescentes, sino también por personas de todas las edades.

Algunos le atribuyen aspectos perjudiciales para la salud, pero otros sostienen que su consumo entretiene, relaja los ánimos y hasta estimula la memoria.

En cuanto a sus orígenes, la goma de mascar tiene una historia que se remonta incluso a los antiguos griegos, que según narra la historia masticaban la resina de los árboles de lentisco.

Sin embargo, algo que muchos ignoran es que no fue hasta el año 1928 que Walter E. Diemer, un contable de 23 años de edad, descubrió la receta adecuada para elaborar el primer chicle tal como lo conocemos hoy, un prototipo especial que permite a quien lo mastica hacer grandes burbujas a partir del mismo.

Fuente Externa/NL

Nacido y criado en Filadelfia, Pensilvania, Diemer estaba trabajando como contador en la Fleer Chewing Gum, en 1926, cuando el presidente de la compañía trató de reducir los costos haciendo su propia goma base.

El fundador de la compañía, Frank Henry Fleer, había hecho previamente un lote de goma de mascar en el año 1906 que llamó “Blibber Blubber”, pero era demasiado pegajoso y se rompía con facilidad.

A pesar de ser un contador de profesión, a Diemer le gustaba experimentar con recetas de goma en su tiempo libre.

De este modo, se tropezó accidentalmente con una receta única. El chicle era de color rosa porque esté era el único colorante de alimentos en la fábrica, esta es la razón por la que la mayoría de las gomas todavía hoy mantienen este estándar de presentación.

En comparación con la goma de mascar tradicional, la goma era menos pegajosa, no se adhería a la cara, y sin embargo se extendía más fácilmente.

Para probar su nueva receta, Diemer llevó 100 muestras del nuevo chicle a una tienda cercana y las vendió por un centavo cada una. Se agotaron en un solo día. Al darse cuenta de que tenían un tipo de chicle nuevo y popular, los propietarios de Fleer comercializaron el producto como “Dubble Bubble”.

Como una forma de ayudar a vender el nuevo chicle, el propio Diemer enseñó a los vendedores cómo hacer pompas o burbujas, y esto les ayudó a demostrar cómo el producto se diferenciaba de todas los demás gomas de mascar.

A un centavo por pieza, las ventas de Dubble Bubble llegaron a superar los US$ 1.5 millones en el primer año.

No obstante, no patentó su invento y la competencia muy pronto surgió convirtiendo la goma de mascar en una golosina bastante popular y barata durante la época de la Gran Depresión.

Diemer falleció en el 1998 en Lancaster, Pensilvania, un día después de su cumpleaños número 94 y dejando su ingenioso invento como legado de su espíritu emprendedor para la industria, las presentes y futuras generaciones.


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